LA PASCUA CRISTIANA – 03

La resurrección

Una buena manera de leer un texto religioso, como el de la Biblia o Sagrada Escritura, es el de atender no sólo al texto en que llegó hasta nosotros, sino también el tomar en cuenta el contexto en que se da y el pre-texto o circunstancia en el que surgió. Así pues, el tema de la resurrección de Jesús y del creyente (o cristiano) debe verse en el contexto de toda la Escritura. Algunos elementos generales ayudan a captar la riqueza de los evangelios.

Monte Tabor

a) Primer o Antiguo Testamento

Los textos del AT presentan la intervención de Dios en la vida de su pueblo como rescate del peligro, curación, recuperación de salud, salida del sheól o del mundo de los muertos y asunción por parte de Dios. Algunos textos metafóricos resaltan la intervención de Dios a favor de los justos, como en el caso de los huesos secos que vuelven a la vida (Ezequiel 47,1-14) y la asunción de Henoc, Elías y el Siervo de Dios (respectivamente: Génesis 5,24; 2 Reyes 2; Isaías 53).

Otros textos tardíos del Antiguo Testamento, en torno al tema de la resurrección de los justos, intentan referir con imágenes arriesgadas sobre una vida nueva, lo que ocurrirá con ellos cuando el Señor los premie por su fe y conducta, más allá de la situación terrena que les es propia (Daniel 12,2-3; 2 Macabeos 7,9-14; 12,44); y algunos, añaden, inclusive, una idea de la inmortalidad desde la perspectiva de la cultura griega por haber surgido en ese período histórico (Sabiduría 2,23; 3,1-5).

transfiguración

b) Nuevo Testamento

Los textos del Nuevo Testamento, particularmente los evangelios, se refieren a las obras de Jesús Mesías de tres modos: salva con curaciones, crea un nuevo tipo de vida en comunidad y rescata de la muerte. Junto a esto, unos relatos refieren tres casos en que Jesús devuelve la vida a personas fallecidas: hija de Jairo (recién fallecida), hijo de una viuda de Naím (camino a la tumba) y muerte del amigo Lázaro de Betania (a cuatro días de muerto) (Mc 5,39-43; Lc 7,11-17; Jn 11,38-44).

En otros casos, Jesús anuncia su propio fin aludiendo a la vida que le espera después que la vida terrena le sea arrebatada. Estos textos, conocidos como “predicciones de la pasión”, resumen todo el misterio pascual de Jesús aludiendo a los hechos principales que vivió en sus últimos días, particularmente a su pasión y resurrección (Mc 8,31; 9,31; 10,34).

resucitado

En pocas palabras, el tema específico de la resurrección de Jesús es testimoniado en las cartas  y Hechos de los Apóstoles bajo diversos aspectos. Sirvan de ejemplo algunos textos en particular: confesiones de fe o kerygma (en: 1 Tes 1,9-10; Rom 8,34); himnos para cantar la glorificación de Jesús (en: Flp 2,6-11, col 1,15-20); vida de la comunidad (en: Hech 2,14-36 (utilizado para ritos bautismales, de parénesis o exhortación o también en la misión a los creyentes de otras religiones llamados, entonces, “paganos” (desde el siglo II, por vivir en las aldeas o “pagus”).

Con todo, los relatos más detallados aparecen al final de los evangelios, aunque no propiamente como narraciones sobre la resurrección de Jesús, sino como relatos en torno a los encuentros del Resucitado con algunas mujeres o con los discípulos (Mc 16; Mt 28; Lc 24; Jn 20 – 21) y al encargo que todos reciben de anunciar a Cristo, El Viviente.

resucitado

Los relatos reflejan varios esquemas: unos, “tipo Jerusalén”, relatan apariciones del Resucitado en tal o cual ciudad y en sus alrededores (Mt, Mc, Lc); otros, “tipo Galilea”, hacen lo propio en Palestina Norte (Mt; Jn). Además, unas narraciones citan a los interlocutores “oficiales” (discípulos de Jesús); y otras se fijan en los testigos oculares, como es el caso de las mujeres y discípulos de Emaús; mientras que un tercer tipo o elenco resume los testimonios de los testigos (1 Cor 15,3-8; Mc 16,9-20).

Los elementos que más destacan son: tumba vacía, la presencia de uno o dos ángeles y la piedra. Todos ellos son como una especie de pruebas o de evidencias de que ahí sucedió algo de otro nivel. Sin embargo, el elemento central es siempre el mensaje de la resurrección de Jesús que los discípulos hacen oficial y público. – ATPS (Seguirá)

ATPS: Me hicieron nacer un 11 de julio de 1945 en forma de varón. Luego, papás y profesores me llevaron de Pre-primaria a Primaria, Secundaria, Preparatoria y Universidad. Hoy, sé algunas cosas, sigo aprendiendo otras y vivo como papá, profesor y escritor en la Ciudad de México.

Comentarios a: blogzine@leepp.com.mx

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