LA PASCUA CRISTIANA – 02

Narraciones pascuales de los evangelios

Entre los años 70 y 110 surgieron los evangelios que conocemos. Al final de ellos aparecen, en forma de relato, narraciones sobre la pasión y aparición de Jesús resucitado. En su edición definitiva, estos relatos utilizaron temas específicos:

  • El “Siervo de Dios“. Jesús es presentado como una persona fiel a Dios, capaz de entregar su vida por sus hermanos, de acuerdo a relatos del Antiguo Testamento, que los estudiosos han calificado como “Cantos del Siervo de Yahvé” (Cfr. Isaías 42,1-4; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12);
  • El “Justo que sufre y triunfa“. Los evangelistas describen la muerte de Jesús siguiendo de cerca la suerte y palabras que algunos piadosos del Antiguo Testamento dirigen a Dios. Por su parte, Dios responde elevando o rescatando de su situación al hombre justo por su fidelidad. Así ocurre, por ejemplo, en los Salmos 22 y 69.
  • El “Profeta angustiado“. Jesús es presentado como el mensajero que anuncia el mensaje de Dios a pesar de su propia debilidad y ante un pueblo que lo rechaza. Tal situación está calcada en personajes del Antiguo o Primer Testamento como el profeta Jeremías (Jer 11,18-23; 12,1-6; 20,7-18).

Las narraciones de la pascua señalan cinco tipos de intereses cristianos del tiempo en que los evangelios se redactaron:

  • Motivos polémicos. Mientras el Evangelio de Marcos presenta la condena de Jesús como decisión de Pilato, Mateo resalta el interés de los judíos por su muerte con una frase muy dura (“…que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos”: Mc 15,15; Mt 27,23-25). A su vez, Lucas y Juan acentúan la participación consciente de los judíos contra Jesús pidiendo su muerte, aunque acepten la soberanía del Cesar romano (Lc 23,25; Jn 19,14-16).
  • Motivos apologéticos. A los ojos de los cristianos interesaba salvar la imagen de los primeros apóstoles. Por tal razón, no veían bien que ésos hubieran dormido mientras el Maestro pasaba angustia mortal en Getsemaní; ni que hubiese sido José de Arimatea quien sepultase el cuerpo de Jesús con unas mujeres sin la presencia de sus discípulos más cercanos (Mt 27,57-61). Por ello, los evangelistas pusieron la tristeza o alegría de los apóstoles como causa de su sueño e incredulidad (Lc 22,45 y 24,41, comparados con Mc 14,37; 16,10-11.14; Lc 24,11). Además, como ningún apóstol se atrevió a seguir a Jesús hasta el Calvario, se acentuó la participación de las mujeres en tal lugar y la del “discípulo amado” (sin nombre). Este discípulo aparece como el representante de toda la comunidad (Jn 19,25-27).
  • Motivos dogmáticos. Luego del juicio de Jesús, Juan afirma que Jesús salió del Pretorio romano “cargando él mismo su propia cruz” para evitar que se pensara en que fue Simón de Cirene y no él quien la cargó. Así se contrarrestaba la opinión de los “Docetas” (herejes de los siglos I y II), quienes afirmaban que Jesús, por ser Dios, había sufrido y muerto sólo en apariencia (comparar: Mc 15,21 con Jn 19,17). El uso de citas del Antiguo o Primer Testamento en Mateo tiene el mismo fin: señalar que cuanto ocurre a Jesús es proyecto de Dios (Mt 27,33-35).
  • Motivos de catequesis y misión. Marcos dirige su evangelio a los paganos. Por ello, no presenta a un apóstol o discípulo confesando la divinidad de Jesús, sino al centurión romano, quien lo llama “Hijo de Dios”, al verlo morir (comparar los títulos de Jesús en Mc 8,29 y 15,39). El evangelista se acercó a los romanos con tacto, haciéndoles ver: “Sé que ustedes son como un soldado que conozco. Aunque él estuvo cerca de la cruz de Jesús y tomó parte en su muerte por obligación… ¡supo descubrir su divinidad!”.
  • Motivos teológicos del autor. Cada evangelio es fotografía de los intereses de su autor y de su comunidad. En cada uno de ellos se pueden ver las huellas de su cultura, interés pastoral y orientación misionera. Cada uno presenta las mismas tradiciones cristianas a su modo y en base a sus propios esquemas y perspectivas: Marcos ofrece una catequesis para los paganos; Mateo propone una pastoral eclesial en la que consta el cumplimiento de las Escrituras en la persona y obra de Jesús; Lucas presenta una historia de salvación en que Cristo es el profeta por excelencia, que cumple la voluntad de Dios en Jerusalén, tierra de profetas, desde donde la buena noticia debe extenderse a todas partes; y Juan propone la revelación gloriosa de Dios en Jesús, “Palabra, Vida, Luz y Verdad”, únicas y definitivas.

En resumen, los relatos de los evangelios no son históricos, pero indican que: la antigua Pascua ha sido superada por la de Jesús; el “nuevo éxodo” no se realizará desde un Egipto geográfico, sino desde las raíces del mal y del pecado que genera muerte; y para sus seguidores, ya no son signos de liberación el antiguo sacrificio y comida del cordero, sino su muerte y resurrección y la cena o nueva alianza que dejó: “Hagan esto para recordarme” (Lucas 22,19; 1 Corintios 11,24-25) – ATPS

ATPS: Me hicieron nacer un 11 de julio de 1945 en forma de varón. Luego, papás y profesores me llevaron de Pre-primaria a Primaria, Secundaria, Preparatoria y Universidad. Hoy, sé algunas cosas, sigo aprendiendo otras y vivo como papá, profesor y escritor en la Ciudad de México.

Comentarios a: blogzine@leepp.com.mx

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