Firefly

Se reclinaba en el banco de tres patas como lo hacía siempre. Lograba ver las llanuras y más allá, el puerto donde desembarcaban las mercancías traídas desde todo el Mediterráneo. Suspiraba, la última vez que viajó por mar fue cuando la trajeron desde la vieja Creta, poco después de descubrir sus dones. A los doce años. Los dioses la honraron con la visión. Hoy, después de tanto tiempo, ha visto el destino de todo griego y bárbaro que lo solicita. Tebas la ha cobijado y morirá como toda pitonisa, plegando el velo del tiempo.

Si el ser humano pudiese traspasar la cortina que divide el presente del futuro, seguramente lo evitaría. No hay nada más bello en el Universo que la incertidumbre del porvenir. Quizá perdería importancia el ser el más adinerado. Probablemente muchos dejarían de luchar por lo que desean cuando sepan que nunca llegarán a la meta o cuando se descubran disfrutando del logro. Lo cierto es que sabemos gozar del presente, -o deberíamos hacerlo; por el simple hecho de que es lo único seguro que tenemos. La vida vale porque no sabemos cuándo la vamos a perder.

Otra cosa que desaparecería o que nunca existiría, sería la ciencia ficción. El ejercicio de proyectar los avances científicos y tecnológicos a su máximo nivel con ayuda del sentido común, puesto que eso es lo que da vida a este género. ¿De qué sirve especular sobre algo que ya es conocido?

Quizá no nos maravillaríamos al leer Nueve futuros (recopilación de cuentos escritos en revistas durante los años 1956 y 1958) de Issac Asimov y descubrir que su Multivac, descrito en sus textos, es el mismísimo Internet que tenemos ahora. Y aún más, filosofar con lo que proyecta millones de años en el futuro, pasando por el fin de la vida del Sol y del mismo Universo.

O quizá no podamos disfrutar con el sorprendente avance de la física y la arquitectura en la creación del Mundo anillo dentro de los libros de Larry Niven. Imaginen, un mundo hecho artificialmente, donde cada elemento que conforma un planeta habitable es recreado de manera ingeniosa. Son tan atrayentes las teorías planteadas aquí, que astrónomos y físicos usan el libro como ejercicio para descubrir los errores o fallas de los postulados de Niven.

Larry Niven

En fin, mientras alcancemos la virtud de contemplar el futuro, gocemos de esta literatura que nos permite explorar las posibilidades que nos plantean sus autores, recordando que muchas de las historias de este género se han convertido en realidad.

Larga vida y prosperidad.

Dragcat es un caminante que transita sin descanso por este valle de sentimientos y fantasías, excelente amigo y guía en todos los planos de la existencia, con toda una vida en el escultismo a todos los niveles y sufriendo constantemente con las derrotas de los Bills de Búfalo.

Comentarios a: blogzine@leepp.com.mx
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