Firefly

Las antorchas iluminan el sendero, hay luna llena. Hace días se quemó el leño del ciclo anterior en la celebración de Yule, el festejo del solsticio de invierno. Las velas en la ventanas se han extinguido y retirados sus restos desde hace tiempo. Lloramos por las pérdidas. Se bailó en torno al surgimiento del sol. Ahora sólo queda esperar al equinoccio de primavera. Para eso se deben preparar las casas, se debe purificar el campo, se deben comer alimentos que limpien al cuerpo y esperar a que los dioses permitan que inicie el año nuevo.

 

Hace siglos así corría el tiempo en Europa; así se festejaba en diciembre. Con el tiempo las costumbres cambian, llegan religiones nuevas y con ellas, adaptaciones. Lo importante es festejar y sobretodo, tener conciencia de que algo mayor a nosotros está ocurriendo. Algo que une nuestras mentes y corazones.

Hasta ahora y bajo los dogmas actuales, seguimos practicando ritos que rayan en la superstición o en la magia. Velas blancas, monedas doradas, maletas que representan viajes, ropa de colores que habla de prosperidad. Actos que la iglesia o el templo no permitirían por ser ajenas. Se han preguntado el porqué de estas recurrentes prácticas. Tal vez, porque no hay religión que todavía satisfaga completamente nuestro sentir. Probablemente nos guste retar a nuestras creencias. O puede ser que estamos ávidos de milagros y buscamos algo que nos demuestre que ese mundo mágico existe.

Hay un libro que me hizo pensar en ello, se los comparto: El clan del oso cavernario de la serie: Los hijos de la tierra, escrito deliciosamente por Jean M. Auel. No es que hable propiamente de dioses y rituales de adoración, no. Es parte del libro pero no es la esencia. Habla de un enfrentamiento hipotético entre dos especies humanas: el neandertal y el cromañón (propiamente, homo sapiens). Relatado con dinamismo y con una maestría que te permite viajar en el tiempo con la protagonista Ayla. La autora estructura a sus personajes de forma tan completa que sientes con ellos, te emocionas y ante sus experiencias reconoces tu ser de manera básica, orgánica, tal cual, como hijo de la Tierra.

 

Te hace sentir la idea primera del clan, de la familia y la igualdad con el resto de la humanidad. Y si les gusta, pueden seguir la lectura con los demás libros de la saga que hasta donde me quedé, son cinco en total.

Ahora bien, esperemos que durante las siguientes lunas se realicen todos los propósitos que se han planteado para el 2010. Y también espero que uno de ellos sea leer más. Muchas felicidades y larga vida y prosperidad.

Dragcat es un caminante que transita sin descanso por este valle de sentimientos y fantasías, excelente amigo y guía en todos los planos de la existencia, con toda una vida en el escultismo a todos los niveles y sufriendo constantemente con las derrotas de los Bills de Búfalo.
Comentarios a: leep.p@hotmail.com
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