De Audio y esas cosas

SONIDOS Y SENSACIÓN

Las moléculas del aire enrarecido por unas compresiones y depresiones en forma de ondas, son las que permiten llegar hasta nosotros la mayor parte de los sonidos. Ese medio por donde se transmite, hace viajera a la maravillosa información que percibimos e interpretamos con nuestro cerebro. Es necesaria entonces la ayuda de un fluido o un sólido para propagarse, cuya estructura molecular definirá la velocidad a la que se desplaza a través de él. Esas ondas, similares a las que se forman al arrojar una piedra en un estanque, se van desvaneciendo perdiendo intensidad, por motivos físicos y a medida que viajan a lo largo del trayecto en el que las oiremos. De forma que con la distancia, los sonidos ya no llegarán hasta nosotros. A veces, cuando se produce un evento que provoca un sonido en la lejanía, podemos apreciar un retardo entre el estímulo visual y el auditivo. Significa esto que la velocidad de propagación a través del aire, es relativamente lenta. Muy lenta, si la comparamos con la rapidez en que hoy en día podemos transmitir esa información sonora a través de los equipos electrónicos, que tan inseparables se nos han hecho. A través del teléfono, por ejemplo, nuestras palabras llegan a puntos distantes con asombrosa rapidez.

El reino animal, al igual que nosotros, recibe los estímulos auditivos mayormente por el aire. En cambio, a diferencia de la mayoría de los animales, podemos crear con nuestras gargantas, innumerables fonemas para poder comunicarnos con los demás. Desde que nuestros antepasados articularon los primeros sonidos, mediante la evolución natural hasta el momento presente, la palabra ha sido el objeto principal de escucha de nuestros oídos. No es de extrañar entonces, que nuestro oído esté aún en este momento “diseñado” para la comprensión de la voz humana. Posteriormente, un arte como la música, se ha abierto paso importante entre la numerosa información que percibimos. Las técnicas musicales de interpretación, las de grabación y las de reproducción, han tenido en cuenta ese especial diseño de nuestro sistema psicoacústico, haciéndonos agradable la escucha de la música en cualquier formato posible. Entre otras cosas, era necesario conocer cómo oímos una muestra amplia de la población (curvas isofónicas de Fletcher-Munson de 1930, recalculadas por Robinson-Dadson en 1956), para saber qué correcciones deberíamos hacer para disfrutar del arte musical en toda su gama sonora.

Esa obra maestra de ingeniería que es el oído, únicamente se hace visible y a veces se representa por el oído externo, el pabellón auditivo. Sí, nuestra oreja. La que recibe a modo de pantalla las ondas sonoras transmitidas por el aire y se convierten en una vibración, al trasladarse por el oído interno para ser procesada posteriormente por nuestro cerebro. Es éste último, el culpable de poder reconocer la emoción que el músico nos transmite con su obra, y que la mayor parte de las veces, cuando nuestro nivel de atención es suficiente, nos hace erizar el vello, nos crea un escalofrío que nos recorre la nuca e incluso nos humedece los ojos al escucharlo.

 

En el siglo XVIII los pensadores se debatían en definir el sonido. Se preguntaban, “si cae un árbol en un bosque y no hay nadie que lo oiga, ¿habrá sonido?” Los físicos por aquel entonces, en su afán de análisis y medición respondían “por supuesto”. Mientras que los filósofos replicaban “claro que no”, basando su respuesta en que el sonido es una sensación de la mente que lo escucha. Entonces, podemos decir que el sonido sucede de la vibración física de un cuerpo material, a la vez que su efecto, en forma de sensación fisiológica, llega a nuestro cerebro, y no lo olvidemos, por extensión a todo nuestro cuerpo.

Glosario: 

Sonido: sensación producida en el órgano del oído por el movimiento vibratorio de los cuerpos, transmitido por un medio elástico, como el aire.

Psicoacústica: apartado de la acústica que estudia la percepción subjetiva de las características del sonido.

Isofónico: dos o más sonidos que tienen la misma sonoridad.

Sonoridad: cualidad de la sensación auditiva que permite apreciar la mayor o menor intensidad de los sonidos.

 

César Algueró con residencia en España, es una de las personas más experimentadas en audio y tratamiento del sonido con varios años y trabajos de experiencia que lo respaldan. Aqui nos va mostrando los caminos de esta disciplina que combina arte e ingeniería, caminos que muchos nos atrevemos a recorrer pero muchas veces sin un buen guía.

Comentarios a: cesaral@wanadoo.es

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s