¿Cómo aprender más?

LA PASCUA CRISTIANA – 01

Mientras los números de 2009 trataron de temas genéricos, en este se seguirá una línea bíblica sobre cuestiones capitales entre los cristianos. Comencemos por lo central en la fe cristiana: la pascua.

Los escritos de todo el Nuevo Testamento señalan que la pasión, muerte, resurrección y ascensión o glorificación de Jesús constituyen la Pascua cristiana. Estos eventos sustituyen el rito del Primero o Antiguo Testamento basado en la muerte de un animal, con cuya sangre se pretendía alcanzar la alianza con Dios. Para comprender pues esta nueva Pascua, conviene tener presentes los diversos temas y textos que sirven de fondo. Este mes veremos un primer aspecto: las evocaciones.

 

Primeras evocaciones pascuales

Durante los primeros 30 o 40 años después de la muerte de Jesús, los cristianos maduraron lentamente su fe en él. Como fruto de esta experiencia, en los escritos cristianos del Nuevo Testamento dejaron breves noticias, aquí y allá, en las que manifestaban la esencia del nuevo mensaje que se les había confiado:

–       Enunciados generales como el que propone la Primera Carta a los Tesalonicenses (Tes 1,9-10) y el de la Carta a los romanos (4,24-25). En estos textos refieren los últimos momentos de Jesús y su relación y peso para los cristianos en su vida diaria y comunitaria. Esos textos mencionan varios elementos: la muerte de Jesús ocurrida “por los pecados”, el tema de la resurrección de Jesús por intervención divina, una invitación a la conversión y, finalmente, la esperanza en la llegada final o retorno de Cristo en su calidad de Señor glorioso.

–       Breves confesiones de fe. Ejemplos significativos son los que se leen en la Primera carta a los cristianos de Corinto (15,3-5) y el que se halla en la Carta a los romanos (10,9). Al parecer, estas fórmulas sirvieron en la formación con que los  líderes de las comunidades educaban a los cristianos presentándoles los elementos básicos de la fe cristiana.

–       Discursos. El Libro de los Hechos de los apóstoles cita en su primera parte (Hechos 2,22-36; 4,8-12; 10,37-43) varias  composiciones amplias en que se repiten algunos de los elementos ya citados atrás, pero en un esquema que incluye tres momentos principales: a) el memorial o recuerdo de la muerte de Jesús; b) una cita del Antiguo Testamento con la intención de señalar que Jesús ha cumplido el contenido de este texto; y c) una calurosa invitación a que la gente que escucha al misionero cristiano se convierta de su conducta anterior o pagana a una nueva forma de ver la vida.

–       Himnos. Se trata de poesías conformadas para mejor aprendizaje en la formación cristiana o catequesis, así como para su uso en el culto, como el de la Carta a los cristianos de la antigua ciudad de Filipos (2,6-11) y el citado en el Libro del Apocalipsis (4,8-11). En otros himnos se trata de breves síntesis de la fe como los que se encuentran en el Evangelio de Juan (1,1-16), en la Carta a los cristianos de Colosas (1,15-20) o a los de Éfeso (2,14-16).

–       Cartas. Se trata de escritos epistolares en que no se habla ya directa o exclusivamente de la Pascua de Jesús, sino, sobre todo, de la aplicación de esa pascua (muerte y glorificación o resurrección) en la vida de los creyentes bajo los diferentes aspectos de reflexión, consejo pastoral, compromiso en la fe y motivación para llevar una conducta y moral conveniente a su nueva situación cristiana (Carta a los Gálatas, Carta a los Filipenses y Primera Carta de Pedro).

 

En resumen, al hablar de la Pascua de Jesús, los escritores del Nuevo Testamento (autores de cartas o evangelios) no se limitaron sólo a narrar los acontecimientos finales de su vida como si se tratara de su biografía personal o de un reporte final sobre las circunstancias en que Jesús murió o resucitó. Por el contrario, ellos se sirvieron de los recursos con que contaban tanto en sus reuniones de culto como en sus reuniones de catequesis o formación. Además, tuvieron cuidado de presentar “el significado” de esos acontecimientos adaptándolos a las necesidades de cada comunidad a la que hablaban. De modo que – por ejemplo – el Evangelio de Marcos se dirigía a un tipo de comunidad diferente al que hablaba el autor del Libro del Apocalipsis o al que se dirigió el apóstol Pablo en sus diversas cartas.

 

De la misma manera, los escritos del Nuevo Testamento señalan también que tanto las antiguas estructuras del templo y de sus ritos, como sus fiestas y tiempos sagrados… pasan a segundo término. El objeto de los escritos del Nuevo Testamento puede señalarse de este modo: de ahora en adelante lo que interesa es la adhesión a Cristo. Y esto ocurre cuando alguien da la vida por sus hermanos ya en forma de solidaridad o bien de servicio y de ejemplo como señalan numerosos textos por aquí y por ahí (Mateo 25, 31-46; Lucas 10,25-37; y Juan 13,34-35). – ATPS

ATPS: Me hicieron nacer un 11 de julio de 1945 en forma de varón. Luego, papás y profesores me llevaron de Pre-primaria a Primaria, Secundaria, Preparatoria y Universidad. Hoy, sé algunas cosas, sigo aprendiendo otras y vivo como papá, profesor y escritor en la Ciudad de México.

Comentarios a: leep.p@hotmail.com

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