¿Cómo aprender más?

TIPS 10 – ADVIENTO, NOCHEBUENA, NAVIDAD, EPIFANÍA…

La Navidad es la fiesta más popular y difundida que se conoce, tanto en los ambientes cristianos como en los no cristianos. Su nombre viene de natívitas (“nacimiento”, en latín) y se refiere al de Jesús, ocurrido en Belén, localidad de Palestina, de acuerdo a los datos de los evangelios de Mateo y Lucas y al testimonio e interpretación constantes de la tradición cristiana. La Iglesia Católica prepara esta solemnidad con un Adviento o tiempo de preparación; la celebra en la Nochebuena; y la prolonga en su tornafiesta que alcanza hasta la Epifanía, popularmente conocida como Día de reyes.

 

El nacimiento de Cristo es tan importante, que con su llegada se cuenta el tiempo de la historia en ambientes cristianos, y ha originado expresiones propias en todo el mundo. En el campo religioso, el término evoca algunos temas fundamentales para la fe cristiana como: el cumplimiento de las promesas proféticas en torno a la llegada del Mesías y el comienzo de los tiempos, nuevos o definitivos, que viene a inaugurar; la salvación, considerada como visita y epifanía de Dios, además de providencia suya que restaura su propia creación con la presencia y testimonio de su enviado; el tiempo de la plenitud y de la consumación, que la Escritura describe como “juicio final”, inicio de los “últimos tiempos” o, en forma más sencilla, como la era del Mesías, “el día del Señor” o la llegada del “reinado de Dios”.

…y postrandose en tierra, me adoraron 

En el terreno cultural, el nacimiento de Cristo ha hecho surgir tradiciones diferentes que involucran los campos del vestido,  comida, ornamentación, canto, música y convivencia social. Son tan amplias estas expresiones culturales navideñas que en varios idiomas existe un saludo especial para evocarla: italiano (Buon Natale), francés (Joyeux Noël), inglés (Merry Christmas), alemán (Frohes Fest o Frohe Weinachten), además del folclore que la religiosidad popular le imprime.

El nacimiento o natividad de Jesús no llamó la atención ni tuvo especial aceptación en las primeras comunidades cristianas. En cambio, el tema de la salvación, realizada en la persona, palabra y obra de Cristo, giró en torno a la predicación del misterio pascual, es decir, a la difusión del sentido y efectos de su muerte y resurrección. Por otra parte, los textos más antiguos del Nuevo Testamento, que son las cartas de San Pablo y no los evangelios, como muchos creen, transmitieron las tradiciones orales más antiguas, que circulaban entre los primeros cristianos. En sus comunidades se creía y confesaba a Jesús como el Cristo, traducción griega del hebreo Mashíaj (Mesías, Ungido o Mesías) y se le daba el título divino: “Señor”, que resumía breves afirmaciones de fe: él había venido al mundo a cumplir las promesas del Antiguo Testamento; había anunciado el mensaje del reinado de Dios con palabras y obras; Dios Padre lo había resucitado como Señor de la gloria y Juez de vivos y muertos, y la comunidad lo reconocía y confesaba como el “Hijo de Dios”. También los primeros himnos a Cristo destacaban estos mismos aspectos con esquemas derivados del Antiguo Testamento: Jesús, como otros siervos de Dios, había sido humillado, pero Dios lo había elevado sobre todos con su resurrección. Por lo mismo, aunque pareciera una persona cualquiera, resultaba “el primero” entre sus hermanos (Flp 2,5-11; Col 1,15-20; Jn 1,1-18). A estas primeras confesiones de fe en Jesús se añadieron otras sobre la vida y predicación de Jesús: vivió entre sus contemporáneos haciendo el bien con señales milagrosas y enseñándoles la manera de llegar a Dios con comparaciones, ejemplos, dichos, promesas de salvación, parábolas y discursos. Por último, sólo los cristianos de la segunda y tercera generación se interesaron del origen terreno de Jesús; interés e inquietud que plasmaron los evangelios de Mateo y Lucas.

 

Formalmente y en cuanto fiesta, la Navidad inició en la primera mitad del siglo IV. Su correspondiente oriental, la Epifanía, apareció hacia mediados del mismo siglo, tras algunas décadas de acomodo. Y así, el mensaje de la Navidad cristiana llegó a ser tan sencillo como profundo, pues: evoca la vida, paz, alegría, novedad y salvación traídas por el Mesías niño a todos los seres humanos. De este modo, las antiguas promesas se han hecho realidad y ya no hay que esperar a otro “Redentor “o “Salvador”, pues Dios nos ha mostrado su gracia en Jesús, su Hijo amado, Hijo de David e Hijo de Abraham.

 

Por último, estos mensajes fueron ampliados por la sencillez pueblerina de escritos apócrifos que dejaron su testimonio en las figuras de la comadre que acompañó a María en el nacimiento de Jesús; en el asno y buey junto al pesebre (rescatado de Isaías 1,3); en los magos que no fueron reyes, ni tres ni se llamaron Melchor, Gaspar y Baltasar (Mateo 2,1-12); en la cueva que más bien era casa (Mateo 2,11); y en las posadas, cenas, folclore, cantos y pastorelas de otras épocas. ATPS

ATPS: Me hicieron nacer un 11 de julio de 1945 en forma de varón. Luego, papás y profesores me llevaron de Pre-primaria a Primaria, Secundaria, Preparatoria y Universidad. Hoy, sé algunas cosas, sigo aprendiendo otras y vivo como papá, profesor y escritor en la Ciudad de México.

Comentarios a: leep.p@hotmail.com

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